Calígula era un emperador sanguinario // Diario de la peste

De izquierda a derecha: el escritor brasileño Rubem Fonseca, la científica portuguesa Maria de Sousa y el escritor chileno Luis Sepúlveda.

17/04/2020

Calígula era un emperador sanguinario.

Pero se metía con miedo en la cama cuando oía truenos.

Cuando besaba a una de sus amantes, bromeaba: «Basta una orden mía y esta linda cabeza rodará.» (D.)

«Se proclamó Júpiter y mandó decapitar las estatuas de los dioses para poner en ellas su cabeza»

También quería dominar el cielo.

Mando a hacer una máquina que imitaba el estruendo de los relámpagos.

Y ésos no le daban miedo.

Calígula sufría muchos insomnios.

Por la noche andaba de un lado a otro en el palacio «exigiendo a grandes gritos que surgiera el día».

La razón no es la misma.

Pero hoy hay muchos que tampoco pueden dormir.

Y a la mitad de la noche, a las dos de la mañana, gritan exigiendo que comience el día.

Pero no ha comenzado.

(Rubem Fonseca, Luis Sepúlveda y Maria de Sousa, in memoriam)

***

Este texto fue publicado originalmente en portugués en el diario Expresso de Portugal, el 16 de abril de 2020. La traducción al español es de Paula Abramo.


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