SIDA, MERS, SARS, gripe aviar y porcina, virus de la fiebre de Hendra, Lujo, Marburgo, Lassa, Nipah o Crimea-Congo, Ébola… En las últimas décadas, casi cada año se ha descubierto un nuevo patógeno que puede causar enfermedades graves en humanos.
Nuestra Señora de las Ventanas, sí. Todos en espera de que el vacío se vuelva aún más vacío.
Cuando cundió el pánico por la aceleración de los contagios del Covid-19, el dilema entre salvar vidas o empleos se resolvió sin mayor dubitación a favor de las vidas.
El nombre para el producto fue rápido de encontrar: «La caja del Chapo».
El barril de West Texas Intermediate (WTI) para entrega en mayo, en su penúltimo día de cotización, cayó estrepitosamente.
Se llama V, tal vez en alusión al virus: todas las letras se refieren a la pandemia.
No he conocido ciudad que idolatre tanto al aguacate como Medellín. Los vendedores ambulantes lo saben.
En la película Nostalgia, el loco religioso encerró a toda su familia en casa porque pensaba que se iba a acabar el mundo.
La Organización Panamericana de la Salud expresó su preocupación por el rápido avance del nuevo coronavirus por el continente.
Cuando un ser querido muere, de inmediato surge la necesidad natural de estar con él y hacer todo lo posible por darle una despedida digna. En este proceso muchas preocupaciones invaden a los dolientes.
